
La Vaca Atada
Una marca de franquicia que crece local a local


La identidad
Partimos de esa expresión para definir el carácter de la marca: simpatía, cercanía y honestidad, valores asociados a la forma argentina de entender la vida y la mesa. La identidad debía transmitir un origen artesanal sin perder la agilidad de la comida urbana.
La decisión clave fue construir un sistema de pocos elementos. Cuantas menos piezas, más fácil de aplicar por cada franquiciado y menos margen para que la marca se deforme de un local a otro.





La aplicación
Ese sistema se desplegó en una gran cantidad de formatos de packaging y producto. Cada pieza se adapta a lo que contiene, pero todas comparten una misma esencia: el mismo tono, los mismos recursos gráficos y la misma manera de hablar.
También desarrollamos contenidos para acompañar a los franquiciados en su comunicación, de modo que la marca hablara igual en el mostrador que en redes.


El resultado
La Vaca Atada pasó a contar con una identidad reconocible y fácil de replicar, preparada para crecer local a local sin perder coherencia. Una marca con historia propia desde el nombre, que diferencia la propuesta frente a otras cadenas y da a cada franquiciado una base clara sobre la que trabajar.
¿Tu marca está en un momento parecido?
Cuéntanos en qué punto está y vemos juntos por dónde empezar.






